de las diferentes publicaciones aquellos poemas que, por su fondo, no distorsionaran en exceso el tono general, al tiempo que el material seleccionado pusiera en manos del lector una representación “suficiente” de mi aportación poética en estos últimos doce años. Precisamente por ello, he suprimido cualquier representación de
Album rural cuya temática y cuya forma se apartan del denominador común de la antología, y también he dejado fuera de este compendio los libros
En el silencio y
Tiempo de regreso, escritos con una poesía “fresca” e intuitiva y que considero tempranos o primerizos en mi andadura poética.
Debido a la necesaria limitación de la extensión del libro, de las publicaciones
Evidencias del paisaje y
Reflujo he elegido tan sólo doce poemas de cada una, dando mayor importancia -con una selección de veinticinco poemas- a la muestra poética de tanto
En la ebriedad del bosque como de
Íntimo extremo, poemario este último que da título a la antología. Espero con este conjunto poético ofrecer al lector una suficiente pluralidad en lo formal, y una temática que, aun oscilante, está sujeta a la misma preocupación existencial de mi poética.
Quiero agradecer, finalmente, a mi amigo, el poeta paraguayo
Óscar Distéfano Miers, sus palabras de análisis y su valiosa estimación del contenido del libro expresadas en el Prólogo. Dejo aquí mi agradecimiento también para mis amigos y excelentes poetas, la francesa
Dominique Jollivet, la brasileña
Tania Corrêa Alegria y el riojano
Adrián Pérez Castillo, por las amables aportaciones que, de una forma u otra, han contribuido explícitamente a una mayor pulcritud de la obra. Y, de igual modo, quiero hacer explícito mi reconocimiento al genial pintor catalán,
Joan Martínez Bruguera, que ha tenido la amabilidad de permitir que ilustrara la portada de mi libro una imagen del cuadro de su autoría, realizado en 2008 y titulado
Cho-ku-rey.